A 100 años de los “Medias Negras de Chicago”

Hace un siglo, exactamente, ocurrió uno de los hechos que más han perturbado a las Grandes Ligas.
Eliexser Pirela

Ocho jugadores de los Medias Blancas de Chicago fueron acusados de haberse confabulado con los apostadores, aceptando un soborno que redondeó los 125 dólares, para que su equipo perdiera ante los Rojos de Cincinnati. El más famoso de todos, Joe “Descalso” Jackson, siempre negó haber estado entre los “vendidos”.

Esos ocho peloteros,  los lanzadores abridores Eddie Cicotte y Claude «Lefty»  Williams; el jardinero Oscar «Happy» Felsch, el campocorto Charles «Swede» Risberg, el primera base Arnold “Chick” Gandil (estos como los principales actores de la trama), junto al utility del cuadro, Fred McMullin (quien conoció el soborno y pidió participar en ello), el destacado patrullero e insigne bateador Joe “Descalso” Jackson y el antesalista Buck Weaver, fueron los beisbolistas acusados de intervenir en la componenda.

De Weaver se dijo que rechazó la participación, es decir se arrepintió de haberse involucrado, pero al conocer el tema y no sacarlo a la luz pública, terminó entre los jugadores castigados. Por otro lado, de Shoeless Jackson se ha dicho que no formó parte de los que cedieron “al dinero fácil”, de hecho, fue uno de los mejores bateadores de la competencia. Pero igualmente fue execrado de cualquier actividad relacionada al béisbol de las mayores, y por ello, a pesar de tener números como para estar en Cooperstown, nunca recibió la oportunidad de ser “votado”.

Se puede leer en muchos portales en donde se logra la información que el inicialista Gandil, tenía “vínculos” con ciertos personajes del “submundo de las apuestas ilícitas” y que logró convencer a Joseph «Sport» Sullivan, uno de los apostadores profesionales más activos del momento, que buscara los medios para arreglar los resultados, al menos el final, de esa serie ante el conjunto escarlata.  Allí intervino el reconocido gánster Arnold Rothstein, quien formó parte del complot al aportar los 125 mil dólares (cifra que aseguran, le ofrecieron a los jugadores de Chicago) para que Medias Blancas perdiera la serie, que ese año era a nueve juegos (para ganar cinco). Rothstein fue asesinado, en un sicariato, poco tiempo después.

Chick Gandil sería el responsable de haber “reclutado” al grupo de peloteros que “jugaron a perder” a favor de dinero fácil. Cuentan los historiadores que el propietario de los patiblancos, Charles Comiskey, era un avaro que incumplía los contratos y hacía movimientos extraños para no pagarles a sus jugadores, y ante este disgusto de sus compañeros, Gandil logró su cometido.

Los juegos

En el primer juego lanzó Cicotte, quien apenas duró tres innings y dos tercios (3.2). Las reseñas de la época afirman que el grupo de jugadores habría aceptado el soborno si en el segundo envío de Cicotte golpeaba al primer bate de Cincinnati, Morrie Rath, y eso fue lo que ocurrió. Allí los apostadores entonces entenderían que podrían “invertir” cualquier cantidad de dinero, porque tenían la serie ganada a su favor. El abridor patiblanco en su corta labor permitió siete hits y seis carreras, Jackson se fue de 4-0 con una anotada, Weaver de 4-1, Felsch de 3-0, curiosamente McMullin de 1-1 y Gandil de 4-2 y una producida. El juego finalizó 9-1, ante 30 mil 511 espectadores en el Redland Field. Desde el morrito ganó Dutch Ruether (1-0) y perdió Eddie Cicotte (0-1).

En el segundo juego Cincinnati apenas conectó cuatro hits (4), pero fueron buenos para anotar cuatro rayitas. Chicago bateó 10 imparables, pero apenas lograron anotar dos veces. El juego terminó 4-2 a favor de los Rojos, que ya dejaban la serie en 2-0 a su favor, antes de viajar a Chicago. Weaver bateó de 3-2 con un doblete y Jackson de 4-3, también con un biangular en su cuenta, pero no fueron dañinos para los escarlatas.

Una buena concurrencia de 29 mil 698 aficionados acudieron al compromiso en la casa de los Rojos. Ganó el abridor Slim Sallee y perdió, a pesar de haber lanzado mejor, el también iniciador de Chicago,  Lefty Williams (0-1).

Al otro día, 3 de octubre de 1919, la serie se mudó al Comiskey Park de Chicago. Allí  Dickey Kerr, lanzando por los locales, dejó en tres hits a los Rojos y le dio el primer triunfo a Medias Blancas. Un total de 29 mil 126 fanáticos acudieron a la cita para respaldar a su equipo. Chisox bateó siete imparables y fabricó tres carreras en el triunfo 3-0 de los locales. El mejor al bate fue Jackson, al ligar de 3-2 con una anotada. El triunfo fue para Kerr (1-0) y la derrota se la llevó Ray Fisher (0-1).

Los dos juegos siguientes fueron blanqueos sufridos por Chicago, ante 34.363 asistentes, en el primero de los mencionados  y 34.379 en el segundo. En el juego del 4 de octubre por Medias Blancas solo descifraron los envíos de Jimy Ring los bates de Jackson (de 4-1), Felsch (de 3-1) y Gandil (de 4-1). Se perdió una tremenda labor monticular de Cicotte, quien cubrió la ruta completa, aceptó cinco hits y dos carreras. Es que ese juego terminó 2-0. Mientras que en el otro de los compromisos mencionados, la pizarra terminó 5-0, también para Cincinnati, con desempeño desde el morrito para Hold Eller, quien en nueve actos aceptó trío de hits, dos de Weaver (de 3-2) y otro del receptor Ray Schalk (de 2-1). Ganó Eller y perdió nuevamente Lefty Williams (0-2), quien solo aceptó cuatros y cuatro carreras, en ocho episodios. Lo relevó Erskine Mayer de manera perfecta. Aquí Jackson se fue de 4-0.

Nuevamente la serie se mudó a Cincinnati para los juegos del 6 y 7 de octubre. Dicen algunos expertos que aquí los jugadores de Chicago comenzaron a desconfiar de los apostadores porque se supone que no les habían pagado nada; otros aseguran que ya les habían cancelado y que deseaban “maquillar” el teatro armado… por eso sería que ambos choques se lo llevaron los Medias Blancas, con pizarra de 5-4 y 4-1 respectivamente. El del día seis, frente a 32.006 asistentes, lo ganó Dickey Kerr (2-0) y lo perdió Jimmy Ring (1-1). Allí Jackson terminó de 4-2 con anotada y remolcada, Weaver de 5-3,  con par dobletes y dos anotadas, Felsch de 5-2 con anotada y remolcada, y Gandil de 4-1 con una producida.  En el segundo encuentro, el número siete de la serie,  Cicotte trabajó completo y esparció siete hits, que solo sirvieron para anotar una carrera; mientras que Slim Sallee se acreditó el revés. Jackson bateó de 4-2 con dos empujadas y Felsch duplicó en cuatro turnos y remolcó las otras dos carreras de Chicago. La serie estaba cuatro a tres, aún a favor de Cincinnati.

Pero de vuelta al Comiskey Park y en el mejor juego de “Descalso” Jackson, los Rojos se alzaron con el Clásico de Otoño al vencer a los locales con pizarra de 10-5, ante 32.930 esperanzados seguidores, que desconocían el complot que se había organizado para “ayudar” a Cincinnati a ganar la serie. Jackson terminó de 5-3 con el único cuadrangular bateado en todo el certamen, su tercer doble de la serie, con dos anotaciones y tres impulsadas. Gandil se fue de 4-1 con anotada y producida, incluyendo un triple. Eller (2-0) fue el ganador y Claude «Lefty»  Williams (0-3) sumando su tercera derrota.

Estos ocho jugadores mencionados como artífices de la estafa fueron desarraigados del béisbol y, desde ese momento ocurrieron dos cosas, se le comenzó a llamar, sarcásticamente Medias Negras al equipo de Chicago (desde ese año no ganaron otra Serie Mundial hasta que fueron dirigidos por el venezolano Oswaldo Guillén, en 2005 y vencieron a los Astros de Houston), y los equipos comenzaron a buscar a alguien que fungiera como regidor del acontecer de la MLB, y nombraron, poco después, a de Kenesaw Mountain Landis  como el Comisionado del Béisbol. Hoy en día ese papel lo cumple Rob Manfred.

Por cierto, mientras los tribunales civiles (posiblemente también pudieron haber sido comprados y amenazados por las mafias) desestimaron los cargos, el “Juez” Landis sentenció que esos ocho jugadores fueran execrados del béisbol.

En Sportacción le traemos este episodio, negro, gris o como usted le quiera decir y ver, porque se cumplen los 100 años del triunfo de los Rojos de Cincinnati sobre aquellas “Medias Negras” de Chicago.

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