Al fin se rompió el maleficio (III parte)

La de 2004 fue una Serie Mundial muy interesante… Se enfrentaron el segundo equipo con más Clásicos de Octubre ganados y el conjunto que necesitaba alzar el trofeo porque era el segundo con más tiempo sin sumar un título. Los otros eran los Yanquis (en ese momento con 26 títulos en su vitrina) y los Cachorros de Chicago, con 96 años sin una Serie Mundial ganada.
Eliexser Pirela

En esta tercera entrega sobre el tema de los Medias Rojas de Boston, ya con cuatro años en el nuevo siglo y en el nuevo milenio; amén de haber experimentado dos series de postemporadas increíbles, al vencer a los Angelinos por barrida en tres juegos, mientras que contra los Yanquis de Nueva York, después de estar abajo 0-3, lograron la remontada histórica más relevante y única, porque dejaron tendidos a sus rivales en siete encuentros, al ganar los otro cuatro choques, aspecto que nunca se había logrado (si no lo has leído te invitamos a que busques en los archivos de Sportaccion, fecha del lunes 16 de septiembre, para que lo comprendas mejor).

La adrenalina y deseos de ganar, especialmente la confianza de que “este si podría ser el año”, hizo que Medias Rojas de Boston saltaran al gramado como el favorito sentimental de muchos, pero que los Cardenales de San Luis, con el fenómeno de Albert Pujols en sus filas (ha sido el único jugador con 30 o más jonrones, .300 o más puntos de average, 100 o más carreras anotadas y 100 o más remolcadas por temporada, en sus primeros 10 años, menos en uno, cuando apenas “pudo anotar 99 veces”), salieron como los verdaderos candidatos a sumar otro lauro más, sobre todo porque en la campaña terminaron con marca de 105-57 y fueron los mejores de toda las Grandes Ligas en el renglón de triunfos y derrotas.

El interés de los latinoamericanos, especialmente los colombianos, era que en ambas novenas los campocortos titulares era, por Boston el cartagenero Orlando Cabrera; mientras que por San Luis lo era el barranquillero Edgar Rentería. Igualmente la presencia de los dominicanos Pedro Martínez, Manny Ramírez y David Ortiz por Boston, y Albert Pujols por los pájaros rojos, también hacían que el interés de los hispanos estuvieran en esa Serie Mundial.

Sorpresiva barrida

La Serie no fue una “Titánica batalla”, al menos así lo deja ver que se terminó en apenas cuatro encuentros, como todos esperaban. Ni el más optimista de los seguidores de Boston lo hubiera pensado así, al igual que el más fuerte de los pesimistas de los seguidores de San Luis habría pensado en la eliminación de su equipo, sin conocer al menos un triunfo.

Pero analizando juego por juego, indudablemente si resultó una guerra a muerte entre ambas novenas.

El primer juego, realizado en el Fenway Park ante 35.035 aficionados,  terminó 11-9 no sin antes estar empatados 7-7 en el sexto o 9-9 en el octavo, antes de que en el noveno Boston diera la estocada con par de rayitas, que se fabricaron así:  Julián Tavárez  relevó a Cal Eldred iniciando el último acto.  Bill Mueller falló de segunda a primera, Jason Varitek se embazó con un error y  Mark Bellhorn disparó cuadrangular para sellar la victoria.

Por Boston el colombiano Orlando Cabrera se fe de 4-1 con dos anotadas y una producida, los dominicanos Manny Ramírez de 5-3 con dos empujadas y David Ortiz de 3-2, cuatro remolcadas una anotada y un cuadrangular. Por San Luis el colombiano Edgar Rentería, como primer bate se fue de 4-2, un doblete, anotada y empujada; el dominicano Albert Pujols de 3-0 y el puertorriqueño Yadier Molina de 1-0.

El segundo juego, también en la casa de Medias Rojas,  fue un dominio para Curt Schilling, quien trabajó seis actos, permitió cuatro hits y una carrera, para ser  el lanzador ganador, tras finalizar la pizarra con marcador de 6-2. Perdió el también abridor Matt Morris.

Por Cardenales Rentería se fue de 3-0 con una anotada y un boleto recibido; el quisqueyano Pujols terminó de 4-3 con dos dobletes y una anotada. Por Boston el cartagenero Cabrera se fue de 4-1 con dos empujadas y los dominicanos Manny Ramírez de 4-0 y una vez pisó el plato, al igual que David Ortiz, quien se fue de 3-0.

El tercer compromiso de la Serie Mundial se mudó al Bush Stadium, nido de los Cardenales, ante 52.015 asistentes (cifra extraña, pero es la oficial).  En ese enfrentamiento el dominicano Pedro Martínez pintó de blanco a San Luis en siete entradas, con tres hits permitidos, dos pasaportes y seis ponches propinados. La pizarra terminó 4-1 favorable a la visita, que ofensivamente contó con un jonrón de Ramírez, en el propio primer episodio.

Jeff Suppan apenas aguantó 4.1 entradas, al aceptar cuatro rayitas, apuntaladas por ocho imparables. Se llevó la derrota de ese tercer encuentro del clásico otoñal del 2004.

Por Boston el colombiano Cabrera terminó de 4-2, con un doble y una carrera anotada; los dominicanos Manny Ramírez de 4-2, con par de producidas y una rayita anotada,  y David Ortiz de 4-1. Por los derrotados Rentería bateó de 4-1, un doblete; mientras que Pujols se fue de 4-1 y el venezolano Roger Cedeño falló en un turno como bateador emergente.

Llegó la noche especial. Para los escépticos de Boston  podría haber sido el inicio de cuatro derrotas seguidas para Medias Rojas, igual pensar habrían tenido los fanáticos de Cardenales; pero no… esa fue una noche histórica porque fue el fin de 86 años en los que la ciudad más importante de la región de Nueva Inglaterra no celebraba un título de Serie Mundial.

Ese juego fue un blanqueo de Derek Lowe y un tridente de relevistas. El abridor trabajó siete episodios en los que permitió tres hits, dio un boleto y abanicó a cuatro. Contó con el apoyo de Bronson Arroyo (un tercio), Alan Embree (dos tercios) y Keith Foulke, quien laboró el noveno episodio, aceptando un hit y dando un ponche.

Jason Marquís se llevó la histórica derrota por San Luis, a pesar de haber aceptado tres carreras en seis actos. Pero los bates de Cardenales, que sumaron 105 triunfos en la campaña (112 si contamos las dos series de postemporada), fueron silenciados.

Por Cardenales Rentería se fue de 4-2 (bateó la mitad de los hits de su equipo), Pujols de 4-1 y Cedeño de 1-0. Por los flamantes e incrédulos campeones Cabrera se fue de 5-0, Ramírez de 4-1 y David Ortiz de 3-1 con una anotada.

De la mano de Terry Francona, bajo la lupa de Theo Epstein (gerente general que armó todo ese trabuco), al fin el equipo, la ciudad y los seguidores de Boston pudieron celebrar al ver quebrada la “Maldición de Babe Ruth”, que, al menos durante el siglo pasado, no les permitió ganar ninguna Serie Mundial.

De allá para acá el equipo ha sido uno de los más ganadores de este milenio, porque han logrado triunfar en otras tres Series Mundiales, incluyendo la de 2018, que lamentablemente no pudieron defender en esta campaña.

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