El día que Ted Williams retó y venció a la historia

La última jornada de los Medias Rojas en 1941, esa campaña en la que por última vez alguien terminaba con más de .400 puntos de average, el emblemático bateador de Boston hizo lo impensable: se fue de 8-6 en una doble cartelera. Su mánager le quería dar el día libre.
Eliexser Pirela

El 27 de septiembre de 1941 los Medias Rojas de Boston vencieron 5-1 a los Atléticos de Filadelfia, aún con Connie Mack como el mánager del equipo del elefante. Fue un resultado normal, pero si analizamos el box score notamos que Ted Williams, en plena lucha por terminar con su promedio sobre los .400 puntos de average, se había ido de 4-1 y en ese momento dejaba su registro en exactamente esa cifra.

Al otro día era la jornada final de la temporada regular y el conjunto bostoniano tenía programada una doble cartelera para cerrar su accionar, ante los propios rivales de Filadelfia, en el mismo escenario, el Shibe Park. El timonel de los patirrojos, Joe Cronin, le sugirió a Williams que le iba a dar el día libre para que no pusiera en peligro la posibilidad de bajar su average, toda vez que habían transcurrido 18 años desde que Harry Heilmann, con los Tigres de Detroit en 1923, se coronó campeón bate con .403 de promedio. Esa había sido la vez anterior que un toletero terminaba con las cuatro centenas en su average y Cronin quería “ayudar” a su pupilo Ted Williams.

Pero nada de eso ocurrió. Williams le dijo que iba a jugar y no solo en uno, sino en los dos compromisos, porque demostraría todo su talento en esa doble cartelera. El lanzador de los Atléticos en el primer juego fue Dick Fowler, ese 28 de septiembre (este fin de semana se recordó ese memorable momento).

Primer juego

Como cuarto en el orden al bate, Williams abrió la segunda entrada con imparable al jardín derecho, seguidamente Jim Tabor bateó al cuadro y Filadelfia fabricó la doble matanza. El quinto episodio lo inició Williams con laberíntico cuadrangular para la primera carrera de Boston, que ya había recibido dos anotaciones de los anfitriones. La pizarra marca 2-1 en contra para Boston, pero su estrella iba de 2-2 con el madero.

Filadelfia se despegó al fabricar nueve (9) carreras en el quinto inning, pero en el sexto tramo seguí la puga de Williams contra la historia y la “absurda idea de su mánager de sentarlo para ayudarlo”… porque en su tercer viaje al cajón de bateo conectó indiscutible al RF ante los envíos del relevista Porter Vaughan. El marcador seguía muy disparejo para Medias Rojas, pero Williams estaba de 3-3 a la ofensiva.

Al inning siguiente el equipo bostoniano arma la trampa y fabrica un rallie que deja  el momentáneo pizarrón en 11-10, aun favorable a Filadelfia. Williams colaboró con hit que  remolcó a Al Flair, quien estaba en la tercera base después de conectar un triple.

Ya en el noveno, el cuarto toletero de Boston estaba de 4-4, con .404 puntos de averge, pero su equipo estaba aún perdiendo por una carrera. Esa entrada final la abrió Williams ante el relevista Tex Shirley y se embasó por error del camarero Crash Davis… luego fue retirado porque Jim Tabor bateó para dobleplay. Boston reaccionó y a falta de un out le hizo dos carreras a los Atléticos y los derrotaron 12 carreras por 11, con Ted Williams bateando de 5-4 y dejando su promedio en .404 a falta de un juego en la ronda regular de la campaña. Desde la lomita se llevaron las cifras para sus registros personales Charlie Wagner (como picher ganador) y Tex Shirley (como el derrotado).

Segundo choque

A pesar de estar eliminados y de mantener su promedio con esa alta puntuación, Williams también salió a jugar en el segundo encuentro del día.  Aquí surgió la venganza de Filadelfia que montó a Fred Caligiuri en la loma y lanzó completo. La pizarra quedó 7-1 a favor de los Atléticos, pero lo más relevante fue la actuación de Ted Williams con el madero.

Veamos cómo fue ese segundo juego, para unos cansados jugadores que ya venían de batallar 9 entradas y habían anotado, entre ambos equipos, 23 carreras:

Ya con los Atléticos ganando 3-0 en el cierre del primer acto, Williams se bajó con su quinto hit del día, y como característica propia del toletero, fue hacia el lado derecho del campo.

En el cuarto tramo y después de dos outs Williams disparó doblete por el jardín central y elevaba su promedio a .407 con sus siete imparables en la jornada.  En su último turno del juego, en el séptimo inning, Williams “fue dominado” con un flay al jardín izquierdo (sus dos últimos batazos fueron los únicos que no dirigió al bosque derecho) y dejó su promedio en .406 de average, hasta los momentos como el último bateador que superó los .400 de promedio.

Una jornada que para cualquiera hubiera sido un día libre, posiblemente pescando, para Ted Williams representaron 18 innings de accionar, en los que demostró las razones por la que muchos lo consideran el mejor  bateador de la historia, al irse de 8-6, pero en todos sus turnos le dio muy bien a la bola.

Desde Sportacción homenajeamos a este grandioso beisbolista, miembro del Salón de la Fama, cuando este fin de semana pasado se conmemoró la fecha de esta épica jornada.

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