Hace 17 años debutó en el profesional Edwin “El Inca” Valero

Este mes de julio se cumplen 17 años de un hecho histórico para el boxeo venezolano y mundial: el estreno como pugilista profesional de Edwin “El Inca” Valero, quien a la postre llegó a ganar dos títulos mundiales dentro del ring.
Eliexser Pirela

El merideño, quien falleciera trágicamente a los 28 años (se suicidó en una celda en un retén policial en Valencia, Venezuela). Subió al cuadrilátero, por primera vez como boxeador profesional, aquella noche del 9 de julio de 2002; en el Parque de las Naciones Unidas, en Caracas, para enfrentar a su compatriota Eduardo Hernández a quien, como lo hizo en sus primeras 18 peleas profesionales, noqueó en el propio primer round.

Lo más anecdótico de toda la carrera de Valero, además de su fulminante pegada; fue el hecho de que pocos meses antes, exactamente  el 5 de febrero de 2001, el merideño había sufrido un accidente motociclístico. En el que, para su perjuicio, no llevaba el casco de protección y sufrió una fractura de cráneo; por lo que fue  sometido a una intervención quirúrgica para remover un coágulo de sangre  en su  cerebro. Claro está, este incidente lo obstaculizó el inicio de su carrera, porque su lesión había sido muy seria.

Valero siempre declaró que su médico le autorizó para pelear, tras una consulta y un chequeo el 17 de enero de 2002.

Tras esa “luz verde”, que no debió ser fácil conseguir, “El Inca” se midió a Hernández; quien apenas soportó 2:02 minutos los golpes de Valero, tiempo tras el cual terminó ese combate.

Doble campeón mundial

Después de ese choque vinieron otros 17 con similares características que lo llevaron a terminar sus primeros 18 compromisos sin pasar del primer asalto. Era una actuación inentendible y convincente. Hasta que el mexicano Genaro Trazancos pudo superar esa barrera y sucumbió ante los puños de Valero; pero esta vez en el segundo round, Eso ocurrió el 25 de marzo de 2006 en el World Memorial Hall, de Kobe, Japón.

Ya todo estaba servido para la primera oportunidad mundialista que recibió “El Inca”. El compromiso ante el campeón mundial de los superplumas, el panameño Vicente «El Loco» Mosquera; a quien derrotó, también por la vía del sueño, pero en el décimo asalto. Esa velada fue organizada en el Figali Convention Center, en Ciudad de Panamá el  5 de agosto de 2006. Por cierto, Mosquera fue el único rival que logró tumbar a Valero, cosa que hizo en el tercer asalto, pero no fue suficiente para frenar al venezolano, quien siete rounds después, lo mandó a dormir. Con el triunfo Valero ganó el título superpluma de la Asociación Mundial de Boxeo, corona que defendió cuatro veces. Dejó vacante el título después de noquear al japonés Takehiro Shimada en el séptimo capítulo, en Tokio, el 12 de junio de 2008. Es que ya le costaba hacer el peso de esa categoría.

Por su jerarquía y fama, Valero recibió la oportunidad de luchar por el título mundial del peso ligero el 4 de abril de 2009; cuando peleó contra Antonio Pitalúa, para obtener la vacante del Consejo Mundial de Boxeo (WBC) en el peso ligero, en el Frank Erwin Center, en  Austin, Texas.

Este fue el primer compromiso de Valero en Estados Unidos. El título lo ganó en el segundo asalto, después de masacrar a Pitalúa con una lluvia de fuertes golpes. Que el boxeador colombiano no soportó.

Ya con 25 peleas y 26 años de edad “El Inca” sumaba dos coronas mundiales de boxeo, enmarcadas en una carrera de puros nocauts. Ya se comenzaban a dilucidar grandes combates con los mejores boxeadores del planeta; pero tenía que cumplir con pleitos obligatorios que el CMB le exigía, como pelar contra los mexicanos Héctor Velázquez y Antonio DeMarco a quienes también envió “a los brazos de Morfeo”, poco antes de su trágica desaparición física.

 El mejor registro de la historia

Muchos hablan de la marca de 49 peleas, todas ganadas (43 por nocaut), del campeón de los pesos pesados Rocco Francis Marchegiano; mejor conocido en los anales del pugilismo como Rocky Marciano, como la mejor actuación de un pugilista profesional, al referirse a su carrera en total. No es descabellado pensar así, porque indudablemente que Marciano, quien también falleciera trágicamente. (En un accidente de aviación el 31 de agosto de 1969, a los 46 años de edad), fue una verdadera estrella.

Sin intenciones de compararlos, porque no es la intención, es inevitable hacer referencia a ambas carreras, porque existen grandes términos que en los dos boxeadores se repiten: Invictos, campeones mundiales, nocaut, fuerza en los puños, invictos (sabemos que ya lo dijimos, pero es intencional repetirlo, porque muy pocos lo han hecho) y tragedia.

Alguno por allí podría decir que Valero “apenas” peleó 27 veces como profesional, pero es que se desaparición física ocurrió cuando apenas tenía 28 años; amén de que las 10 últimas de sus confrontaciones fueron con el rango de “título mundial”. Que se dice fácil, pero que no lo es así.

Para quienes quieran meter en esta lista a Floyd Mayweather, intencionalmente lo dejamos fuera porque de sus 50 pleitos realizados; oficialmente los ganó todos, pero en 23 de ellos fueron decisiones a su favor. Y además, por su estilo muy escurridizo (no lo criticamos aun cuando no estamos a favor de sus carreras dentro del ring); lo llevaron a tener muchos detractores.

Pero lo que nadie puede discutir es que Valero, con 27 peleas efectuadas, todas ganadas por nocaut. Sus dos títulos mundiales y sus 18 triunfos seguidos en el primer acto terminó con uno de los registros más asombrosos  en la historia del pugilismo universal.

Fuera del ensogado no fue el mejor ejemplo (es otro tema), pero dentro del ring; en un gimnasio de boxeo y en medio de la seriedad para entrenar con miras a un choque mundialista. Valero si resultó un gran ejemplo a seguir.

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