Joe Sewell se ponchó tres veces en 1931

Este bateador tomó más de 500 turnos oficiales con los Yanquis de Nueva York, en 1932 y apenas lo retiraron trío de veces por la vía de los strikes. Terminó su carrera con apenas 114 abanicados en más de 1.900 compromisos.
Eliexser Pirela

En trabajos anteriores hablamos de lo difícil que le resultaba a los lanzadores rivales ponchar a Joe DiMaggio y en la actualidad le resulta muy complicado abanicar al venezolano Williams Astudillo. Pero a pesar de lo extraordinario del contacto que ambos han presentado, el récord de menos ponches recibidos en una temporada, con una seria cantidad de turnos oficiales, increíblemente es de tres (3) y le pertenece   a  Joe Seweell, quien en 1932, con los Yanquis de Nueva York, tomó 503 apariciones legales en el plato, para un promedio de un ponche cada 99,41 veces al bate.

 Por esa simple razón este registro de Sewell forma parte de los récords más difíciles de quebrar, porque para romperlo el candidato debería terminar con dos o menos ponches en una campaña completa.

No fue un espejismo

Al darle una lectura a este comentario no sería difícil pensar que aquella temporada, de la que se cumplen 77 años, fue algo fortuito a favor de Sewell, déjennos decirles que en 1.903 juegos, en los que se paró legalmente 7.132 veces en el home, este derecho que bateaba a la zurda (decimos  diestro porque con ese brazo era que este campocorto  lanzaba la bola) apenas se ponchó en 114 turnos.  Esta cifra, aplicando la matemática más elemental indica que recibía un guillotinado cada 98,42 turnos legales. Es igual a decir que cada 100 turnos se ponchaba en 1,52 oportunidades.

Y es que las cifras de abanicados en la hoja de vida de Sewell son todas asombrosas. Por ejemplo, su “peor año” o la campaña en la que fue retirado por la senda de los strikes en más oportunidades fue en 1922, su tercer zafra en las mayores, cuando recibió 20 “K” en 558 turnos, para un magnífico promedio de un ponche cada 96,42 apariciones en el plato.

Además, apenas presenta otras tres campañas con doble dígito en el renglón de los ponches, en 1921, 23 y 24, con 17, 12 y 13 respectivamente. En sus otras 10 temporadas sus abanicados fueron inferiores a 10, incluyendo otra con apenas tres (3), pero en  353 veces al bate (1930) y tres veces cuatro (4), y en una zafra en cada una abanicó seis veces (6), siete (7), ocho (8) y nueve (9).

En la llamada era moderna del béisbol, o de la “pelota viva”, Joe Sewell ha sido el bateador más dominante de la zona de strike, entre los más de 17 mil beisbolistas que han actuado en las mayores en los últimos 110 años.

Recordamos, y permitan esta alegoría, cuando en la campaña 2012 el venezolano Miguel Cabrera terminó ganando la Triple Corona del bateo (campeón bate, mejor jonronero y máximo remolcador), muchos expertos hacían alarde de que “Miggy” solo se había ponchado 99 veces. Es que no resulta fácil a un jugador titular poder culminar un año, en las Grandes, con una cifra que no se acerque a la centena de ponches.

Sewell terminó su carrera con 7.132 turnos oficiales, en 1.903 juegos, en los que conectó 2.226 hits, 436 dobles,  68 triples y 49 jonrones, con  1.141 anotadas y 1.055 remolcadas; su promedio terminó en .312 y recibió 842 pasaportes. Fue exaltado al Salón de la Fama en 1977.

Ejemplos

Sin miras de comparar, o sí, para ser honestos es importante hacer estas poco deseadas comparaciones; traeremos algunos ejemplos para que, sin intenciones de desmeritar a esos grandes bateadores que presentaremos, destacaremos la grandeza y lo difícil de esta gesta de Sewell.

Para no hacer muy pesado el tema solo viajaremos hasta la campaña de 1941, y hablaremos de dos de los más excelsos bateadores de la historia: Ted Williams y Joe DiMaggio. Aquella campaña, estos dos  notorios bateadores vivieron sendas zafras maravillosas: Williams terminó con su título de bateo de .407 con los Medias Rojas de Boston, último jugador con promedio superior a los .400 puntos) y Joe DiMaggio con su impresionante registro de 56 juegos seguidos conectando hits, defendiendo a los Yanquis de Nueva York.

El histórico patirrojo terminó ese año con 185 imparables en 456 turnos, en 143 juegos, 135 carreras anotadas, 37 jonrones, 120 remolcadas y únicamente se ponchó en 27 oportunidades, es decir, abanicaba la brisa una vez cada 94,1 turnos en la caja de bateo. En su brillantísima carrera terminó con 7.706 veces al bate y su cifra de ponches fue de 709 K, con 525 jonrones y promedio vitalicio de .344 de average. El promedio de guillotinados fue de uno cada 90,1 turnos oficiales.

En el caso del ex de Marilyn Monroe, DiMaggio finalizó ese año con 541 turnos legales, 193 indiscutibles, 30 jonrones, anotó 122 veces y empujó 125 carreras, con 13 abanicados a su cuenta (notemos que al igual que Williams fue más alta la cantidad de jonrones que los ponches recibidos). El promedio de abanicados para DiMaggio fue de uno cada 97,6 apariciones al bate, cifra extraordinaria por demás. Cuando el “Yankee Cliper se retiró lo hizo con un total de 6.821 turnos legales, 2.214 hits, 361 bambinazos y 369 ponches recibidos, para un promedio de un abanicado cada  94,6  apariciones en el plato. Esto le valió al ilustre yanqui a llevarse el premio como Jugador Más Valioso de la temporada.

Ambas cifras son muy extraordinarias, pero se quedan “lejos” de lo realizado por Sewell y su registro de menos ponches en la historia de las Grandes Ligas.  Por todo lo analizado, la marca de tres abanicados de Joe Sewell, en una temporada, es uno de los records más difíciles de quebrar y por eso se lo presentamos hoy en Sportaccion.

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