La Alí-Norton II: La venganza del bocazas

Hace 46 años Muhammad Alí y Ken Norton realizaron la segunda pelea entre ambos (de tres que efectuaron) en Los Ángeles, California, pleito que envolvió grandes expectativas por el deseo de venganza del primero y la necesidad que tenía el segundo de convencer a propios y extraños que la victoria lograda seis meses antes no era casualidad.
Eliexser Pirela

Aquel 10 de septiembre de 1973 en la mente del ex campeón Muhammad Alí sólo había una cosa que rondaba y ahogaba sus pensamientos: Vencer a Ken Norton, quien seis meses antes le había arrebatado el título NABF (North American Boxing Federation ) de los pesos pesados, amén de haberlo humillado desde el hospital al que lo envió, con su mandíbula  fracturada.

Haciendo un poco de historia, el 31 de marzo, en San Diego, California, el considerado boxeador más grande de todos los tiempos (aun cuando fue él mismo quien se autodenominó así, tras de vencer a Sonny Liston en 1964, cuando se aún se llamaba Cassius Clay,  muy pocos dudan de su grandeza en el ring) defendió su faja nacional ante un Norton que venía en ascenso, con 29 triunfos (incluyendo sus primeras 16 peleas ganadas categóricamente), y una derrota, ésta ocurrida  ante el venezolano José Luis García.

Alí, por su parte, ya había defendido esa corona de los pesados, esa que le ganó a Jimmy Ellis en Houston, en 1971, hasta en seis oportunidades, saliendo airoso en todas, pese a lo intensas que resultaron, porque peleó siete veces en 10 meses y en tres continentes.

El periplo de 1972 lo comenzó ante Mac Foster, en Tokio (en el mes de abril), luego vinieron los choques contra  George Chuvalo, en Vancouver, Canadá (en mayo), Jerry Quarry en Las Vegas (en junio), Alvin Lewis, en Dublín, Irlanda (julio), Floyd Patterson, en el Madison Square Garden de Nueva York (en septiembre) y Bob Foster en Stateline, Nevada (en el mes de noviembre). Antes de enfrentar a Norton por primera vez,  en febrero de 1973, venció al húngaro-australiano Joe Bugner, en Las Vegas. Cuatro de esos rivales terminaron dormidos por los golpes de Alí, mientras que Bugner, Mac Foster y Chuvalo fueron los únicos que terminaron de pie. Hasta esa fecha Alí tenía marca de 42 pelesas, 41 triunfos (31 por nocáut) y una sola derrota, la que sufrió ante Joe Frazier.

El choque contra Norton fue, lo que algunos llaman, una verdadera pesadilla, porque un fuerte golpe propinado por el retador, en el propio primer asalto, le fracturó la mandíbula y Alí completó el combate con ese fuerte dolor. El resultado fue favorable a Norton por decisión.

Reseñas

Un periódico de la época publicó la controversia. “Peleó con la mandíbula rota y terminó perdiendo por puntos. ¿En qué round ocurrió aquello?… según Alí, el problema lo tuvo a partir del primer asalto, mientras que Norton, a su vez, insiste en que fue en los rounds finales. De hecho, Ángelo Dundee afirmó que fue en el primer round. Pero Norton desmentía esa postura: ‘Fue en el undécimo, sino no hubiera podido aguantar, lo sé porque el que le pegó fui yo’, dijo Ken Norton”.

Muchos periódicos titularon, al día siguiente,  “Perdió Alí”, en vez del tradicional “Ganó Ken Norton”; todo ello por todo lo que representaba el campeón derrotado. Alí fue un fenómeno (y su figura y legado lo siguen siendo) y muchos aseguran que por este boxeador no habían sentimientos intermedios: O lo odiaban a rabiar o lo amaban y admiraban a ultranza.

En su autobiografía Alí cuenta que al bajar del ring, después de esa derrota, una mujer le gritó: “Te he seguido a todas las peleas que pude, esperando este momento, perdiste y me alegro”, otra le dijo “¿Quién es el más lindo ahora?”. El derrotado boxeador tenía más problemas en su mente que la derrota y esas muestras de odio de ambas “seguidoras” del boxeador: el fuerte dolor que le producía la fractura sufrida, por lo que estaba más interesado en que lo llevaran al hospital para aliviarse y comenzar su recuperación.

Pero ni esas críticas o la mandíbula rota adosaron más la revancha que el gesto de Norton en el hospital, un día después, cuando lo fue a visitar. Alí confesó que esa fue la mayor “motivación” que encontró para pelear y vengarse de Norton.

En su biografía también se lee que “Al otro día vino Norton a visitarme y no me pareció mal, de la misma manera en que me pidió sacarse una foto de recuerdo conmigo. Pero no le perdono que se trajera un fotógrafo profesional y al otro día esa fotografía salió publicada en todos los periódicos posibles, yo acostado con mi cara lastimada y él a mi lado sonriendo. Eso jamás se lo perdoné”.

Norton era su prioridad

Era tan grande ese deseo de revancha que Alí aseguró que poco después “vino a  verme Dick Sadler, quien trabajaba con George Foreman (en ese momento el indiscutido campeón mundial de los pesados, quien además, se mantenía invicto). Me dijo que la pelea con George estaba asegurada por 5 millones de dólares. Y yo le dije que antes iba a hacer la revancha con Norton. Saddler me dijo que no tenía sentido alguno, que me olvidara de eso y fuera a los billetes grandes de verdad, pero yo le dije, con los dientes apretados por los alambres, que aunque fuera gratis, iba a tener mi revancha con Norton, fuera como fuera. No era cuestión de plata, era un asunto personal”.

Por eso el 10 de septiembre de 1973, hace 46 años, Muhammad Alí subió al ensogado del Forum, en Inglewood, California (casa de los Lakers de Los Ángeles, de la NBA) con una sed de venganza cuya magnitud sólo la conocía él.  El fantasma de aquella fotografía rondaba en su mente en cada paso que daba, cuando se dirigía al ensogado.

La pelea fue “un toma y dame” desde el principio, aun cuando los primeros actos fueron de mucho estudio y el flamante “baileteo” de dos grandes estilistas, como lo eran ambos. No se puede decir que el dominio fue total para Alí o para Norton, porque después de 12 asaltos (las peleas que no involucraban un título mundial eran pactadas a esa cantidad de asaltos) la decisión fue dividida. Únicamente el séptimo y octavo round fueron claros para Norton, pero en el resto fueron compartidos los momentos estelares. La votación, que era por rounds ganados, terminó así: el réferi Dick Young dio 7-5 a favor de Alí,  el juez John Thomas 6-5 y uno tabla para el propio Alí y el juez George Latka vio ganar a Norton 5-6 y un round lo dio como empate.

Luego de la pelea todos coincidieron que el último asalto fue el que determinó la victoria de Alí, a quien se le conocía como “El Bocazas”, término que se ganó debido  a que era muy hablador ante la prensa, especialmente a la hora de hacer pronósticos sobre el round en el que noquearía a sus rivales. La mayoría de las veces atinaba esas “profesías”.

Al Forum asistieron 12.100 espectadores, que dejaron una taquilla de 548 mil 400 dólares (cifra astronómica para la época). La pelea fue presentada en 255 localidades (salas de cine y teatros) en Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña, en el novedoso sistema de televisión por circuito cerrado, que dejó unas ganancias que rondaron el millón de dólares. La paga  para Alí  fue de 275 mil dólares y el campeón Norton recibió 200 mil.

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