No será fácil que alguien logre el título de bateo con .400 puntos

En lo que anuncian como una atípica temporada de 60 encuentros, analizaremos cómo le ha ido a los mejores bates en los primeros 60 juegos de una campaña. Son promedios altos, pero en los últimos 30 años sólo uno ha superado las cuatro centenas en su average. Fue el venezolano Andrés Galarraga en 1993.

Con el tan anhelado anuncio de que tendremos juegos en las Grandes Ligas desde el próximo 23 de julio, hemos escuchado muchos comentarios de la posibilidad de que este año en las Grandes Ligas, en una atípica campaña de 60 juegos, pueda haber un campeón bate con .400 puntos o más, hazaña que desde el año 1941 nadie ha podido completar, tras los .407 de promedio del legendario Ted Williams, orgullo de los Medias Rojas de Boston.

Por cierto, en los últimos días el Covid 19 ha resurgido y ha puesto a pensar a más de uno, sobre si se debe jugar este año o no en la MLB… Hasta el momento sí se va a efectuar la temporada, pero se están monitoreando el comportamiento de la pandemia para ver cuál medida tomar.

Pero vamos a retomar el tema de hoy. Que “si se necesitan menos turnos y será más fácil”, que “a los jugadores les pesa más el bate en la parte final de la temporada, pero en esta no será así”… o que “si en los últimos años ha habido peloteros con .400 de promedio hasta el juego de las Estrellas”.

Esas afirmaciones, que estamos seguros no hemos sido los únicos en escuchar y leer, dan casi por hecho que este año habrá un campeón bate con esa elevada cantidad de promedio, que en los últimos 80 años solo ha ocurrido una vez (por cierto, hace 79 primaveras). Pero vamos a considerar cuál ha sido el comportamiento de los promedios más elevados, en ambas ligas de las mayores, hasta el juego sesenta (60) en el promedio de las últimas 30 temporadas.

No es descabellado pensar de esa forma, porque en menos turnos pueden ocurrir promedios más altos, pero… ¿Será así en este año 2020?

Regla a seguir

Primero debemos tener en claro que las reglas en las mayores indican que para definir al campeón bate se deben cumplir con el requerimiento de una cantidad específica definida de turnos tomados por cada bateador, si aspira a ser el campeón bate:

Esta regla ha cambiado varias veces… Por ejemplo, antes de la temporada de 1920 era necesario que un jugador apareciera en el 60% de los encuentros realizados por su equipo.

Eso cambió desde ese año hasta la temporada de 1944, cuando a un pelotero se le exigía que debía participar en al menos un mínimo de 100 juegos. Se conoce que existió la excepción en la temporada de 1938; porque ese año el título de campeón bate se le dio a Jimmie Foxx (quien terminó con un promedio de bateo de .349, logrado en 149 choques, en los que tomó 565 turnos al bate), en vez de dárselo al novato Taffy Wright (quien logró .350 de promedio, en los 100 juegos requeridos, pero con apenas 263 turnos oficiales en el home).

La tercera modificación llegó entre 1945 y la campaña de 1956, debido a que la exigencia a un pelotero era que debía tener 2.6 turnos al bate, como promedio por cada juego de la temporada regular. Como ese año el calendario era de 154 compromisos para cada equipo, el aspirante a campeón bate debió tomar, como mínimo,  400 turnos oficiales.

Otro cambio vino al año siguiente, cuando se decidió ajustar la medida a que el bateador aspirante al título debió presentar una cantidad de 3.1 turnos totales multiplicados por el número de juegos que le corresponde realizar a su equipo. Esa medida es la que más ha durado, porque se ha mantenido hasta la actualidad… Esto incluye los turnos no oficiales, como los boletos, los golpeados, sacrificios y los embasados por interferencia. Como el número de juegos es de 162, la cifra requerida es de 502 turnos totales. Si al final del año su promedio es muy elevado, pero no llega a los turnos requeridos, se les suman como turnos fallados hasta completar los 502; y si a pesar de esa medida su promedio sigue siendo el más alto, sin dudas se llevará el título de campeón bate de su circuito.

Esto significa que para esta temporada el bateador necesita un mínimo de 186 turnos legales para poder ser aspirante al título de bateo. Es decir, que el bateador que conecte 74 hits, en esos turnos, tendría los tan difíciles .400 puntos de promedio.

Sólo uno

En un minucioso (pero no perfecto) recorrido que realizamos a los primeros 60 encuentros de una campaña, considerando las últimas 30, encontramos que el venezolano Andrés Galarraga, en la temporada de 1993, defendiendo a los Rocosos de Colorado, bateaba .409 de promedio hasta  el 12 de junio de ese año, cuando su equipo llegó a los primeros 60 juegos. Ese día el inicialista caraqueño se fue de 5-2, con un jonrón, en el triunfo de su equipo sobre los Astros de Houston con pizarra de 14 carreras por 11.

Al final de la campaña, “El Gato” terminó con .370 de average y sumó el primer título de bateo para un beisbolista venezolano, en la historia de las Grandes Ligas. Por cierto, Andrés no cumplía la exigencia de los 502 turnos, se le sumaron como fallidas varias apariciones y con todo, al final su promedio se mantenía como el mejor y por ello se ganó su corona de bateo.

Curiosamente al año siguiente, Tony Gwynn, de los Padres de San Diego, para el 10 de junio, cuando San Diego llegó a su choque número 60, este extraordinario bateador rondaba los .379. Recordemos que esa  temporada de 1994, que fue recortada por la huelga de peloteros, le representó a este zurdo jardinero su título de bateo con el promedio más alto desde la hazaña de Ted Williams en 1941, porque Gwynn terminó con .394 de promedio.

Nada fácil

Por ejemplo, el año pasado, cuando los Dodgers de Los Ángeles llegaron a los primeros 60 juegos (cantidad que durará esta campaña 2020), el líder bate de la Liga Nacional era Cody Bellinger, quien ese día 2 de junio de 2019, terminó la jornada con un promedio elevado de .376, lo que también era el average más alto en toda las Grandes Ligas.

En verdad Bellinger, un jugador de tercer año, coqueteó con los .400 de promedio, porque por lo menos lo hizo en los primeros 36 juegos. Es que antes del juego 37 de los Dodgers el pelotero mostraba .403 de average. Ese día falló y bajó del “potro de los .400 puntos”.

El compañero de Bellinger en Los Ángeles, Justin Turner, en la temporada de 2017 presentó el siguiente comportamiento: En abril se fue de 89-36,  para .404 de average… Luego, en mayo bateó de 51-17, para un promedio de .333 puntos y hasta el 19 de junio acumulaba de 33-16, para un promedio de  .400, totalizando en sus primeros 60 juegos (se perdió varios por lesión) .399 producto de 69 hits en 173 turnos.

Sin dudas el antesalista de Los Ángeles ha sido el que más cerca estuvo de lograr lo que Andrés Galarraga hizo en 1993. Al final de la temporada de 2017, Turner se desinfló y el venezolano José Altuve sumó su tercer título de bateo, al finalizar con promedio de .346 puntos.

Puig y su arranque espectacular

En la temporada de 2013 ocurrió un debut muy sorprendente, pero lo traemos a colación a pesar de que ese estreno no fue al inicio de la temporada, sino que ocurrió antes de completar la primera mitad de la campaña… Nos referimos al debut en las mayores del cubano de Cienfuegos, Yasiel Puig, quien experimentó una histórica arrancada, que comenzó el dos de junio de ese año con su estreno. Puig en sus primeros 60 encuentros que jugó acumuló .379 de promedio, curiosamente con los Dodgers de Los Ángeles.

Fue tan descomunal su accionar, que un mes después de su estreno muchos aficionados, deslumbrados por sus .440 de promedio en sus primeros 30 juegos, intentaron hacer una campaña para que fuera incluido en el Juego de las Estrellas, cosa que no ocurrió. Pero es que Puig se mantuvo sobre los .400 puntos hasta su encuentro número 38 en las mayores, específicamente en .407 de average, además de 8 jonrones y 20 remolcadas para el 9 de julio… Nada mal para un novato.

Puig se desplomó en todo el mes de julio, irónicamente después del Juego de Estrellas, porque al final del mes solo pudo ligar de 94-27 y terminar ese mes con .287 de promedio, que le bajó su average de .436, que logró en junio, hasta .364 que mostraba el primero de agosto.

Al contabilizar los primeros 60 encuentros de Puig, que es el tema de hoy… bueno, está relacionado con ese detalle, el problemático pelotero cubano acumulaba el mencionado .379 de promedio. Al finalizar el año participó en 104 encuentros, tomó 382 turnos oficiales, disparó 122 inatrapables, lo que le valió para un muy buen promedio de .319 puntos, pero nada que ver con su irreal estreno.

Más atrás

Si nos remontamos a 1980, hace 40 años, allí George Brett terminó la campaña con .390 de promedio, el segundo más elevado tras los .394 de Tony Gwynn… Pero curiosamente, cuando los Reales de Kansas City llegaron a 60 juegos, Brett “apenas” bateaba .333 de average. De hecho, Brett se lesionó el 8 de junio de ese año, durante el juego 53 de su equipo, por lo que se perdió los siete (7) juegos siguientes antes de que Kansas City llegara a sus primeros 60 compromisos.

Pero Brett regresó después y su dominio al bate fue tan notorio que terminó con ese astronómico .390 de average.

Con estos pocos ejemplos (hay muchos más, pero no queremos alargar estas líneas), notamos que aunque sin dudas es más fácil terminar con .400 puntos en una cantidad menor de juegos, el comportamiento de los mejores bateadores en los últimos 40 años no nos asegura que esta campaña 2020, atípica porque por culpa de la pandemia del Covid 19 apenas podremos disfrutar de 60 encuentros; no parece ser una “obligación” que algún bateador se lleve la corona de bateo con .400 o más puntos de promedio.

Nuestra cita es en la próxima entrega, acá en Sportacción.com… Recomiende este artículo a sus contactos, para que también puedan analizar lo que podría ocurrir en la temporada 2020 de las Grandes Ligas.

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