Sandy Koufax inició su historia propinando dos ponches

Sin dudas ha sido uno de los mejores lanzadores de todos los tiempos. Sus números globales en victorias no son tan notorios, porque apenas ganó 165 juegos, pero es que solo jugó 12 años. En sus primeros seis temporadas no recibió el protagonismo que mereció como abridor.

Uno de los serpentineros más respetado y admirado en la historia de las Grandes Ligas fue Sanford Koufax, quien fue mejor conocido como Sandy Koufax, y quien debutó el 24 de junio de 1955, año en el que sus Dodgers de Brooklyn se llevaron la Serie Mundial frente a sus némesis, los Yanquis de Nueva York. Por cierto, en su estreno, siendo un novato de 19 años, logró abanicar a dos rivales, en dos entradas de labor, siendo el ponche una de sus mejores características o herramientas para salir airoso como lanzador grandeliga.

Resulta que los números finales de Sandy Koufax no relatan la verdadera maestría de este zurdo en la lomita de un diamante de béisbol. Terminó con 165 triunfos y apenas 87 derrotas; pero es importante acotar que el mánager Walter Alston no le dio la responsabilidad protagónica de un abridor hasta su séptima temporada, porque en las primeras seis combinó su trabajo entre abridor y relevista (de sus primeros 174 en las mayores, jugados en sus primeras seis campañas, 103 fueron abriendo los compromisos y 71 los relevó, mientras que en sus otras seis campañas abrió en 205 y relevó en 12 oportunidades).

Palmarés increíble

Koufax terminó con tres triples coronas del picheo (más triunfos, más ponches y mejor efectividad, logros conseguidos en tres de sus últimas cuatro temporadas), tres premios Cy Young, sumó tres juegos sin hits ni carreras, incluyendo un juego perfecto, asistió a siete (7) Juegos de Estrellas (en sus últimas siete campañas), ayudó a los Dodgers a llevarse tres Series Mundiales; con dos MVP en el Clásico de Otoño, un premio como Jugador Más Valioso, cinco títulos con la mejor efectividad y cuatro como el mayor ponchado, incluyendo 382 en 1963, siendo la novena cifra más alta en la historia y la segunda mejor del siglo XX… 

Sandy nació el 30 de diciembre de 1935 en Brooklyn, Nueva York y en 1950, siendo un jovencito de 15 años, dio inicio a sus prácticas del juego de pelotas, en la desaparecida “Baseball Ice Cream League”, circuito en el que fue evaluado por algunos scouts del béisbol.

Pero no pudo avanzar mucho en cuanto a su firma (el proceso no era ni remotamente parecido a lo que ocurre en la actualidad), porque con apenas 15 años Sandy debía terminar sus estudios. Tras salir de lo que llaman “preparatoria”, Koufax recibió una beca de estudios, pero para que jugara baloncesto en la Universidad de Cincinnati y se fue a Ohio a estudiar.

Ya con la edad permitida para poder ser firmado al profesional, y con los estudios andando, los Gigantes de Nueva York fueron el primer equipo de las mayores que pretendió a este lanzador zurdo. Nada se concretó con esa organización. Luego fue Branch Rickey, el que era entonces gerente general de los Piratas de Pittsburgh, quien lo vio en una práctica de evaluación en el Forbes Field, casa de los bucaneros… Allí Sandy le fracturó el dedo pulgar a Sam Narron, un técnico de los Piratas que fungió como receptor en esa práctica. Rickey no dudó en asegurar que “ese es el mejor brazo que jamás he visto en un lanzador” … Por eso le ofrecieron 15 mil dólares (15.000) a Koufax, pero este no aceptó eso, que en aquellos años era una fortuna.

Su salto

Para ese entonces el propietario de una tienda deportiva, que conocía al scout de los Dodgers Al Campanis, le recomendó al joven Sandy, y en una evaluación realizada en el estadio de los Dodgers, el Ebbets Field, fue chequeado por el mánager de los Dodgers, Walter Alston y el jefe de los scouts de la organización, el señor Fresco Thompson. Sandy lanzaba y Campanis cumplía labores de bateador, o al menos se paró en el plato con un bate… Lanzamiento tras lanzamiento Koufax fue enamorando a los dirigentes de Brooklyn, quienes lo firmaron por 20 mil dólares (20.000), divididos en 14 mil por la firma del contrato y seis mil (6.000) como sueldo.

En una entrevista posterior, Campanis declaró que: “El vello de mis brazos se erizó en esta práctica… la única otra vez que me había pasado algo igual fue cuando conocí la Capilla Sixtina”, según lo explicó Jane Leavy en su publicación “Sandy Koufax: A Lefty’s Legacy”.

Debido a que el bono de la firma de Sandy era superior a los 4.000 dólares, el equipo estaba obligado a dejarlo jugar dos años como mínimo en las mayores. Pero como necesitaban abrirle un cupo al novel lanzador, el equipo envió a las menores al también lanzador Tom Lasorda, quien varios años después sería mánager del equipo, ya en Los Ángeles, California.

Su debut

El estreno de Koufax ocurrió el 24 de junio de 1955 frente a los Bravos de Milwaukee. Entró en el quinto episodio en lugar de  Johnny Podres, quien a su vez entró como bateador emergente por el abridor de los Dodgers, Jim Hughes… Koufax  trabajó dos entradas, con un hit permitido (el del primer rival que enfrentó) y dos ponches a su cuenta.

La historia es esta: Johnny Logan le dio ese batazo hacia el jardín derecho… Luego Sandy se midió a los futuros miembros del Salón de la Fama: Eddie Mathews y Hank Aaron.  Mathews tocó la pelota y un confiado joven de 19 años la tomó, pero tratando de sorprender a Logan, lanzó la bola hasta el jardín central. Luego el peligroso Aaron recibió la cuarta mala (no fue intencional oficialmente, pero Sandy inteligentemente no le envió nada bueno al poderoso cuarto bate de Milwaukee) … Nada parecía bueno para Koufax, en su estreno, porque tenía tres en bases y no había outs. Pero allí hizo los ajustes necesarios, especialmente los mentales; para así abanicar a Bobby Thomson (primera “K” en los registros de Koufax) para el primer out. Acto seguido, con cuenta de dos bolas y un strike, Sandy obligó a Joe Adcock a batear para doble play, por la vía del campocorto a la segunda base y de allí hasta la inicial (6-4, 4-3).

El sexto acto fue más fácil para Koufax, porque retiró seguidos a Danny O’Connell, a Del Crandall con batazos mansos y ponchó a Lew Burdette, quien estaba en cuenta de 3-2.  Allí están los dos episodios de labor y la actuación de Sandy Koufax en su estreno como grandeliga, ante poco más de 43 mil personas en el County Stadium. La pizarra terminó 8-2 a favor de los locales.

Tras algunas actuaciones como relevista, Koufax recibió su primera oportunidad de abrir un juego el 6 de julio, más que todo para descansar a los abridores del equipo, porque venían de dobles juegos los días 3 y 4 de julio, un juego más el día cinco y en este 6 de julio también les tocó una doble cartelera, esta vez en el Forbes Field, casa de los Piratas.

El primer juego lo ganó Dodgers 10-6 y en este segundo choque lo inició Koufax, pero con la pizarra 1-0 a favor de Dodgers, en el quinto tramo, con las bases llenas, un cansado Sandy le dio boleto a Dale Long para remolcar a Roberto Clemente, desde tercera… Eso igualó el juego 1-1 y el mánager Alston trajo al relevista Ed Roebuck, quien después permitió tres carreras y el encuentro terminó 4-1 a favor de los bucaneros. En verdad los bates de Brooklyn se encontraban muy agotados tras siete juegos en apenas cuatro días, incluyendo viajes sin descanso desde Nueva York a Filadelfia y de allí a Pittsburgh.

Primer triunfo y joya

La primera victoria de Sandy ocurrió el 27 de agosto de ese año, en una extraordinaria demostración del joven zurdo, quien dejó en dos hits a los Rojos de Cincinnati, que visitaron el Ebbets Fields, en una blanqueada de 14 ponches, además. Esa actuación era el claro reflejo del potencial que tenía Koufax.

El primer hit que le dieron los Rojos al abridor de Brooklyn fue Ted Kluszewski, tras dos outs en el propio primer inning. El otro fue un doblete en el noveno acto, igualmente con dos outs, salido del bate de Sam Mele. Otros cinco jugadores de Cincinnati también llegaron a las bases, pero fueron por boletos.

Cuenta la historia que, en el otoño de ese año, Sandy se inscribió en la Universidad de Columbia, para estudiar arquitectura viendo clases nocturnas. Ese año Brooklyn ganó la Serie Mundial a los Yanquis, pero Sandy vio toda la serie en la banca. Ese fue el primer título de la franquicia.

Se lee por allí que tras el out final de la serie, Koufax condujo hasta Columbia para asistir a clases. Por no haber lanzado no se le cuenta ese anillo, oficialmente, pero sin dudas Sandy fue parte de ese equipo.

El mánager Alston no terminaba de tomarle confianza al novato zurdo, tal vez porque el número de boletos que otorgaba era tan alto como el número de ponches (en su primer año ponchó a 30 y dio 28 pasaportes y en el segundo también guillotinó a 30 y otorgó 29 pases gratis). Esa casi paridad en cuanto a los ponches y pasaportes mejoraron cuando Sandy recibió la responsabilidad exclusiva de abrir juegos, aspecto que ocurrió en las últimas seis campañas, prácticamente las únicas completas para este zurdo lanzador.

Defensor de lujo

A pesar de las actuaciones de Koufax y al poco convencimiento del estratega de los Dodgers, el novato serpentinero seguía sin recibir oportunidades. Ante tanta injusticia, algunos escritos sobre la vida de Koufax señalan que el gran Jackie Robinson, (ese que rompió la barrera racial pocos años antes), en su última temporada con el equipo, ya en Los Ángeles, discutió varias veces con Walter Alston para que le diera más oportunidades a Koufax, porque le veía todo el potencial que el estratega no.

Con la fecha tope del 15 de mayo del 57 (se terminaban los dos años de garantía para que Dodgers no bajara a Koufax), el mánager Alston le dio la una nueva oportunidad de abrir un juego, para buscar justificar su puesto en el equipo y tal vez en el cuerpo de abridores. Ese día Sandy se midió a los Cachorros de Chicago, en el Wrigley Field. Allí Koufax sumó un total de 13 abanicados, lanzó completo y se llevó la victoria. Tenía dos años sin lanzar un encuentro completo y tras esa actuación pasó al cuerpo de abridores, al menos por las siguientes semanas.

Nuevamente el capricho de Alston se interpuso y muy a pesar de que salió victorioso en tres de sus siguientes cinco inicios, con una excelente efectividad de 2,90, Alston lo regresó al bullpen en los siguientes 45 días.

Tras algunos relevos y pocos inicios, Koufax pasó a la historia como el último lanzador de los Dodgers en trabajar, desde la lomita, del equipo de Brooklyn, porque al finalizar ese año se mudaron a Los Ángeles, en la Costa Oeste del país. Koufax lanzó el noveno acto frente a los Filis de Filadelfia, en el Connie Mack Stadium, ante 9.886 aficionados. Ese choque terminó 2-1 a favor de Filadelfia, con triunfo desde la lomita para Seth Morehead y la derrota se la acreditó el abridor de Dodgers, Roger Craig.

Otros registros

En la campaña de 1961, específicamente el 27 de septiembre de ese año, este legendario zurdo estableció una marca de más ponches en la Liga Nacional, al sumar su guillotinado número 268, para dejar atrás el registro del gran Christy Mathewson (ya el día 15 había establecido el récord para un zurdo, con 243). Ese finalizó con un registro de 18-13 y 269 ponches. Había mejorado tanto su control, que “apenas” dio 96 bases por bolas.

El 30 de junio de 1962 (dentro de poco celebraremos otro aniversario de ese encuentro), sumó su primer juego sin hits ni carreras de su palmarés, cuando victimizó a los noveles Mets de Nueva York. En ese juego Sandy también logró completar una entrada de las llamadas inmaculadas, porque en el primer episodio retiró a sus tres primeros rivales con nueve strikes consecutivos y trío de abanicados… Por cierto, ha sido el único en hacerlo comenzando un juego. Era el sexto brazo del viejo circuito y el décimo en todas las Grandes Ligas en lograr tremenda joya.

Cuenta la historia que Sandy se lastimó un dedo en un turno al bate, frente a los Gigantes de San Francisco, el 8 de junio de ese año 1962. Para no perder su puesto, Koufax guardó el secreto de su índica lastimado, precisamente el de su brazo de lanzar… tras varios encuentros lanzados, la lesión en esa mano izquierda fue afectada por una gangrena, lo que, tras un estudio médico, realizado después de no poder ocultar más el problema, se determinó que Koufax tenía una arteria de esa mano muy afectada. Al poco tiempo, con medicamentos experimentales y con reposo, el lanzador se recuperó.

Su segundo no hit no run  lo sumó el 11 de mayo del año siguiente (1963), ante un poderoso equipo de los Gigantes de San Francisco que contaban, entre otros, con los futuros miembros del Salón de la Fama Orlando Cepeda, Willie McCovey y el extraordinario Willie Mays… Les estaba recetando un juego perfecto hasta que en el octavo tramo Ed Bailey se llevó una base por bolas, después de estar en 3-2. Luego retiró a los otros rivales para completar ese diamante del picheo.

Ese año terminó con los siguientes asombrosos registros: 25 triunfos, 306 ponches y 1,88 de efectividad, para lograr la Triple Corona entre los lanzadores. Si a eso le agregamos que terminó con 11 blanqueadas, no debemos tener dudas de porqué también se llevó los premios Cy Young y Jugador Más Valioso.

Al final de la temporada Koufax redondeó la hazaña ganando los juegos uno y cuatro de la Serie Mundial, frente a los Yanquis de Nueva York, incluyendo que en el primero propinó la cifra récord de 15 ponches en un Clásico de Otoño. En el box score que estudiamos en la enciclopedia digital Baseball Reference, notamos que Clete Boyer fue el único yanqui en no salir por la vía de los strikes en sus apariciones en el plato de aquel primer choque. Llama la atención que Bobby Richardson, quien apenas se ponchó 22 veces en 630 turnos legales tomados en la campaña, en ese compromiso ante Koufax fue guillotinado tres veces.

Como su récord en la campaña fue de 25-5, tras finalizar esa Serie Mundial, el llamado filósofo del béisbol, Yogi Berra, en otra de sus interesantes declaraciones le dijo a la prensa: “Ya entiendo por qué fue que ganó 25 juegos, pero sigo sin entender por qué perdió cinco”.

Al año siguiente Koufax completó otra entrada inmaculada, cuando el 18 de abril de 1964 retiró a los tres bateadores que enfrentó de los Rojos de Cincinnati, en el tercer episodio, hazaña que lo convirtió en hasta ahora el único con dos entradas de estas características en la Liga Nacional. No conforme con eso, y a pesar de haber sufrido una lesión en su brazo la semana siguiente (22 de abril) lo que le valió salir de la acción diaria, Koufax regresó a la lomita el 4 de junio, frente a los Filis de Filadelfia, lanzó su tercer no hit no run, perdiendo el juego perfecto en la cuarta entrada cuando otorgó un pasaporte a Richie Allen, en cuenta de 3-2 y con un lanzamiento pegado que pudo ser un tercer strike. Ese fue el único “lunar” de aquel encuentro, porque nadie más pudo llegar a las bases por los cuáqueros.

Ese juego sin hits ni carreras igualó a Koufax con Bob Feller, como los únicos píchers en la era moderna con tres No Hit No Run.

Inicio del fin

Al finalizar esa campaña del 64 a Sandy Koufax le diagnosticaron, tras lastimarse su brazo en un deslizamiento en segunda, una artritis traumática, lo que dejó al zurdo fuera de acción, pero con un registro de 19-5.

Decimos que este es “el inicio del fin” porque por culpa de la artritis Sandy Koufax se vio obligado a retirarse, con apenas 30 años de edad, con muy seguramente unas, entre seis y ochos excelentes campañas, que le hubieran permitido superar las 300 ganancias.

Los años siguientes fueron muy duros para Sandy… Lanzaba de cinco a cinco días, en vez de un lapso de cuatro, como era su costumbre en los años previos; ya que su médico le recomendó ese pequeño descanso adicional, porque era muy seria su enfermedad y su final era inminente.

En 1965 lanzó con mucho dolor, a pesar de haber reducido de unos hipotéticos 41 aperturas, a 34 inicios; todo ello acompañado por múltiples inyecciones de cortisona (en su codo) y tomando todas las noches un medicamento para el dolor, en base a codeína, que se llamaba Empirín, sumado a fuertes dosis de Butazolidina para la inflamación.

Lo más asombroso de todo eso fue que, a pesar de los dolores y el cargamento de medicinas que tomaba, Sandy terminó el año 65 con otra triple corona del picheo, al sumar 26 triunfos, 2,04 de efectividad y la cifra récord de 382 ponches, tope en la historia, que sería superado en 1973 por Nolan Ryan, quien finalizaría ese año con 383 abanicados. El registro de los 382 guillotinados de Koufax en esa campaña sigue siendo una marca para la Liga Nacional. Ese año 65 los Dodgers volvieron a ganar la Serie Mundial, esta vez frente a los Mellizos de Minnesota. Sandy se volvió a llevar el MVP del clásico otoñal y el premio Cy Young en la campaña.

Un perfecto

Después de haber coqueteado con dos juegos perfectos, en los que apenas permitió una base por bolas en cada uno de esos compromisos, el 9 de septiembre de 1965 Sandy Koufax pasó a los libros de registros como el sexto pícher en la historia con un juego en el que nadie le llegó a las bases.  Ese día, tres semanas después del célebre, mal ejemplo, pero célebre al fin, batazo en la cabeza que Juan Marichal le dio al receptor de los Dodgers, John Roseboro, Sandy logró su primer triunfo… y qué clase de victoria.

Los Cachorros de Chicago recibieron en su casa, el Wrigley Field, “a Koufax y su combo”.  El zurdo abridor de los Dodgers fue retirando bateador tras bateador, en fila hasta que sumó los 27 outs de ese encuentro de nueve entradas.

En el primer inning los retirados fueron Donald Young (fly tras dos envíos), Glenn Beckert (ponche) y Billy Williams (también abanicado) … En el segundo los retirados fueron  Ron Santo (del receptor Jeff Torborg al inicialista), el poderoso Ernie Banks (ponche) y el debutante Byron Browne con elevado al centerfield Willie Davis… Chris  Krug abrió el tercer episodio con elevado al centro, Don Kessinger salió con otra elevado y el abridor osezno Bob Hendley se ponchó.

Tras el primer tercio, la cuarta entrada la inició Young, el cual fue retirado con un fly a manos de Willie Davis en el centro, Beckert lo hizo hacia la derecha y Williams abanicó el tercer strike… En el quinto, por los Dodgers, los compañeros de Koufax lograron anotar una carrera sin batear un hits, es decir, que el equipo de Los Ángeles tampoco había podido dar imparables, aunque sí lograron una rayita… con la pizarra 1-0 Sandy inició el quinto retirando a Santo con elevado, un nuevo ponche a Ernie Banks y un rodado de Brown cerró esa entrada… El sexto lo inició Krug con el batazo más difícil del choque, porque dio un batazo hacia los predios de Maury Wills, quien lanzó a primera un rastrero, envío que pudo levantar y mantener el inicialista Wes Parker… Kessinger falló de tercera a primera y Hendley se ponchó.

Ya había dos tercios de juego, con Sandy Koufax coqueteando con la historia. El séptimo de Chicago lo inició Young con un ponche, Beckert falló con elevado al patrullero derecho y cerró el acto Williams con otro fly pero hacia la izquierda… El octavo por los Dodgers también fue en blanco, pero Lou Johnson le rompió el no hitter a Hendley con un elevado detrás de la segunda base… El octavo de los Cachorros, con la tanda alta que incluía a Santo, Banks y Brown, fue un trío de ponches para el zurdo de Los Ángeles. Posiblemente en la mente de Koufax estaba aquel choque contra los Gigantes el 11 de mayo del 63; pero su dominio fue muy contundente, demostrado con esos tres abanicados. Ya en el noveno acto los nervios de Sandy estaban más que controlados, porque ponchó, otra vez, a sus tres rivales, incluyendo a los dos últimos con seis curvas que parecía que caían del cielo.

Un total de 27 rivales y todos fueron retirados en fila para el cuarto juego de Koufax sin permitir hits ni carreras, con el adicional de que este fue un perfecto absoluto, que incluyó los seis últimos bateadores retirados por los ponches.

Curiosamente los Dodgers ganaron 1-0 con el único hit del juego conectado por Johnson; sin duda, uno de los juegos más especiales de la historia, porque de ambos lados pudieron ocurrir las joyas sin hits ni carreras, por parte de ambos lanzadores.

El retiro

Aconsejado por el médico de los Dodgers Robert Kerlan para que se retirara, Koufax no hizo caso a esa recomendación y en 1966, con su brazo muy lastimado por la artritis, logró completar 323 entradas de labor y finalizó con la extraordinaria efectividad de 1,73 y marca de 27-9.

En la Serie Mundial de ese año 66 los Dodgers se midieron a los Orioles de Baltimore. Las oropéndolas ganaron el primer juego. En el segundo compromiso Koufax estaba guiando a los Dodgers en la pizarra, pero tres errores del jardinero central de su equipo, Willie Davis, le voltearon el marcador a favor de Baltimore. El último bateador que se enfrentó a Sandy Koufax fue Andy Etchebarren, quien conectó un rodado para dobleplay, para cerrar el sexto inning de ese segundo choque del clásico otoñal. El abridor de Dodgers fue relevado en el séptimo.

El mánager Walter Alston quiso motivar a Sandy diciéndole que él abriría el quinto choque, pero los Orioles, que entre sus filas contaban con Jim Palmer y con el venezolano Luis Aparicio (entre otros), barrieron en cuatro juegos a los Dodgers, que no anotaron carreras desde ese momento; de allí que la promesa de Alston no se pudo cumplir.

Tras finalizar la Serie Mundial, Koufax hizo el anuncio oficial de su prematura retirada del béisbol, debido a la fuerte artritis que le fulminó el brazo.

 Después de esas 12 temporadas Sandy finalizó con 165-87, efectividad de 2,76 (de las mejores en la historia), 2.396 abanicados, 40 blanqueadas, 137 juegos completos, cuatro juegos sin hits ni carreras, incluyendo uno perfecto (solo superado por los 7 no hit no run de Nolan Ryan), dejó a sus oponentes al humillante promedio de .203 de average, .315 de slugging y .271 de embasado, con una efectividad de 0,90 en Series Mundiales, tres anillos en su vitrina, con tres premios Cy Young, todos ganados de manera unánime, en una era en la que solo se entregaba un premio, en vez de los actuales dos (uno por cada liga), asistió a siete juegos de estrella. Simplemente una historia increíble.

Ha sido el pelotero más joven en ingresar al Salón de la Fama, porque lo hizo cuando apenas tenía 36 años, pocos meses más joven que Lou Gehrig cuando el inicialista yanqui  fue exaltado a Cooperstown en 1939.

Sandy fue, entre los serpentineros con al menos dos mil (2.000) innings trabajados en la Liga Nacional, de los que nacieron desde 1940 hasta la actualidad, el que posee el porcentaje de victorias más elevado (.655) y la mejor efectividad (2,76); y a pesar de haberse retirado tan joven, tras ese anuncio sus ponches (2.396) eran la sexta cifra más alta en la historia.

Actualmente (junio de 2020), a sus 84 años de edad aún vive en su residencia ubicada en el condado de Bucks, en el estado de Pensilvania.

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