“Se roban las señas” (I)

Una novela con una trama bien extraña rodea a las Grandes Ligas, especialmente al equipo Astros de Houston, que según se han estado robando las señas de los equipos rivales para poder beneficiarse de eso y lograr muchas victorias. Los números y resultados dicen lo contario. No es lo único que se roban en la MLB.
Eliexser Pirela

A pocos días de las confesiones de tres peloteros de que los Astros de Houston utilizan cámaras para robarse las señas de sus rivales en beneficio de buscar ganar los encuentros, surge mucha controversia en el tema, sobre todo si al equipo hay que sancionarlo, a los jugadores deberían multarlos y no sabemos cuántas cosas más, que incluye la poco probable posibilidad de quitarles el título de campeones de la Serie Mundial del año 2017, cuando comenzarían la práctica de estos “robos”.

Recientemente el  sitio web The Athletic publicó declaraciones del pícher Mike Fiers, para entonces miembro del cuerpo monticular de los texanos, pero que ahora juega para los Atléticos de Oakland. Fiers ha sido el único de los tres “acusadores” que ha sido identificado, porque al momento de escribir este reportaje los otros dos  aún se mantenían en el anonimato.

El problema tiene en el “ojo del huracán” al mánager A. J. Hinch, a Alex Cora, actual estratega de los Medias Rojas de Boston (equipo al que también le hicieron investigaciones), pero que  en ese entonces pertenecía al cuerpo técnico de los Astros y al también boricua Carlos Beltrán, ex jugador del equipo y quien recientemente fue nombrado mánager de los Mets de Nueva York. Por cierto, Beltrán dijo: “Si nos robamos las señas, pero de manera legal y permitida”.   Resulta que hasta algunos “expertos” han asomado la remota, casi imposible posibilidad, de que les quiten el título ganado en esa campaña… Pensamos que eso no ocurrirá.

El tema es tan amplio e interesante, así como polémico, que lo presentaremos en varias entregas. Para nosotros será muy importante su opinión, utilizando, por favor, términos que puedan resultar de beneficio para comprender el tema… Por favor, si no está de acuerdo con el tema, simplemente no lo comente, o si va a utilizar  palabras soeces sería más sano para todos que no lo haga. Podemos estar equivocados y no desarrollar el tema como a todos nos guste, pero la intención de estos reportajes es la de poder aclarar los temas actuales que surgen en el deporte, especialmente en el béisbol, como resulta este caso.

En una tertulia familiar, planificando y desarrollando el tema, Daniel Pirela, un verdadero “experto sin licencia”, porque además de ser una amante del deporte y conocedor de la materia peloteril, no hace vida profesional en el área, sino que se inclinó por el desempeño comercial; nos decía: “No hay una regla escrita, así como ese llamado “librito” o en lo referente a las normas entre los peloteros, que diga que no se pueden robar las señas, o más específicamente que utilicen tecnología para hacerlo”.

Eso es verdad. Hay muchas cosas que los peloteros respetan, como no tocar la bola en medio de un no hit no run, o darle un bolazo al bateador rival después que el equipo contrario haya hecho algo indebido (como robarse una base estando ganando el juego 10-0); que no están escritas en ninguna parte, pero que entran en la llamada “ética del pelotero”, que tampoco está plasmada en algún texto.

La acusación

El mencionado portal The Athletic publicó hace un par de semanas que: “… los Astros de Houston usaron una cámara colocada en el jardín central para robar las señas de los rivales en sus juegos de local en el Minute Maid Park durante 2017, el mismo año en el que ganaron la Serie Mundial… la cámara estaba colocada en el jardín central y estaba conectada a un monitor en el túnel entre el dogout y el clubhouse, dando oportunidad a que los peloteros o trabajadores del equipo comunicaran los lanzamientos golpeando botes de basura, señal que indicaba recibirían un lanzamiento de velocidad baja”.

En estas afirmaciones, que leemos en diferentes portales, todos tomando como base las declaraciones aportadas por The Athletic: “Las declaraciones aseguran que Astros usó el sistema en los playoffs de 2017, mientras otra persona indicó que los eventuales campeones de la Serie Mundial dejaron de interceptar las señales antes de la postemporada. Entre otras situaciones resalta que el hurto fue utilizado inicialmente sólo por un bateador, que atravesaba una mala racha y un coach, de los cuales no se revela su identidad”, asegura la fuente consultada.

El periodista Royster Linares Finol, venezolano radicado en Chile, esta práctica no debe ser permitida, en beneficio de la pulcritud y el respeto que se merece el béisbol. “Yo no estoy de acuerdo en que se realicen estos robos utilizando la tecnología, porque atenta contra la lucha equilibrada entre dos equipos de béisbol. Creo que la tecnología debería aplicarse para otras cosas, pero para robarse las señas no”, ratificó, de manera categórica, este zuliano quien por muchos años ha dirigido y conducido el programa radial “El Deporte en Marcha”, que fundó su padre, don Olimpíades “El Pía” Linares Rivas, en diciembre de 1953.

“Pero en la MLB se pagan millones de dólares a empresas que graban a los bateadores para hacer un informe que indica sus debilidades y fortalezas, con lo cual se han planificado las llamadas “escuadras especiales”, que a muchos peloteros le han perjudicado en no menos de 40 imparables cada temporada, que los han causado pérdidas hasta a la hora de firmar nuevos contratos, porque a alguien que batea más de .300 puntos de average le pagan mucho más que a los que conectan .299… Qué diferencia hay de esa práctica a la que están acusados los Astros? Porque en ambos casos el verbo robar está como el centro del problema”, le inquirimos al colega Linares.

“Es diferente porque en el caso que mencionas se analizan las actuaciones de cada bateador y los mánagers rivales están en la libertad de ordenar o no esas escuadras o formaciones defensivas especiales; mientras que con el robo de las señas noto como cierta ventaja, ilegal, en los equipos que la practican, en este sentido, en los Astros”, argumentó Linares.

A favor

El también periodista venezolano Miguel Briceño, con una amplia trayectoria radial y televisiva en la cobertura del béisbol en Venezuela, pero quien se encuentra viviendo en Bolivia, también fue consultado por Sportaccion y afirmó estar de acuerdo con la práctica de utilizar la tecnología para “estudiar y descubrir las señas de los rivales”.

Su argumento, válido también, es el siguiente; “Todos los días los equipos cambian las señas… es más, algunos las cambian hasta en el mismo juego. Yo pienso que todo lo que legalmente ayude a ganar un juego debe ser empleado… La diferencia de realizar esta práctica, con, por ejemplo, el empleo de sustancias prohibidas radica en que mientras el llamado robo de las señas es una práctica muy vieja, porque se hace desde que el béisbol nació, es decir que todos los equipos la realizan, cuando un jugador emplea sustancias o drogas no permitidas, además de la ventaja física que supone el mejoramiento del rendimiento, también está atentando contra su propia salud, porque se ha comprobado que esas drogas son nocivas para el organismo humano”, señaló Briceño.

“Por ejemplo, y sé que son deportes diferentes, pero en el fútbol americano parte del plantel técnico de los equipos trabajan desde lo más alto de las gradas, con radios transmisores o celulares, indicándole a otros técnicos, incluyendo al coach del equipo, las estrategias que sus rivales están planificando, de acuerdo a las escuadras que observan, están armando en el equipo rival… Eso no es ilegal y lo hacen todos los equipos”, argumentó Briceño.

Ambas intervenciones presentan puntos importantes que respaldan cada postura… El tema, como ya lo indicamos, es muy polémico y cada uno de nosotros podríamos presentar razonamientos que, o respalden la primera y contradigan la segunda, o que difiera de la primera y apoyen la segunda.

Común

Sin intenciones de ser jueces, verdugos y mucho menos abogados de las partes, vamos a considerar algunos aspectos que podemos notar cuando asistimos a un estadio de béisbol, o simplemente lo vemos por la magia de la televisión…

Cuando un mánager va a conversar con su lanzador a la lomita  (en la mayoría de las veces quien va es el coach de picheo), observamos que le habla con su mano sobre puesta en su boca… o cuando el receptor va a concretar las estrategias con el serpentinero, también en el morrito, ambos se tapan la boca con sus guantes (mascota del receptor) para definir los detalles y no sean captados por sus rivales. Esto simplemente denota que existe la “posibilidad legal” de que sus estrategias sean robadas.

O como lo habíamos indicado en la consulta al colega Royster Linares… Los millones de dólares que se pagan a empresas por el “servicio” de robarse las características de cada bateador, ante un lanzador derecho o zurdo, su vulnerabilidad ante cualquier tipo de picheo (lento, rápido, quebrado), lo que es empleado por los 30 equipos que componen el circuito de la MLB (por cierto, Houston es el conjunto que más emplea esta “actividad” de las formaciones especiales), lo que significa que hay acuerdo entre todos para permitir este “robo”.

Si leemos entre líneas, el verbo “robar” es el que aflora en cada explicación, de allí que es lo más “común” en los planteamientos presentados. Pero no significa “per se” que al llevar ese término todo conlleve a que es algo ilegal… O por el contrario, si lo será… usted es el juez.

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