Último juego de Cy Young

Este domingo 6 de octubre se conmemoraron 108 años del retiro del más grande lanzador en la historia de las Grandes Ligas: Denton True Young, mejor conocido como Cy Young. Dejó marcas vitalicias que, por el rumbo que ha tomado el juego de béisbol, jamás serán superadas.
Eliexser Pirela

Si hablamos de un lanzador grandeliga y al mencionarlo decimos que se trata de  Denton True Young, un bajo porcentaje de nuestros lectores reconocerán, de manera fácil que nos referiríamos el pícher con los registros más asombrosos en los anales de la MLB, como lo es “El Ciclón” Cy Young.

Este fin de semana se cumplieron 108 años del último juego de esta leyenda, que terminó con récord personal de 511-315, 749 juegos completos, 815 juegos iniciados, 826 decisiones, 7.356 innings lanzados  (todo ello como tope en la historia de más de 140 años de la MLB), con una extraordinaria efectividad de 2.73 y que resultó tan impactante en el juego de pelotas, que el premio al mejor serpentinero en la Gran Carpa, el que distingue al pícher más destacado, lleva su nombre.

Aquel 6 de octubre de 1911, con 44 años y 191 días Young salió a defender a su equipo, los Boston Rustlers (la palabra se traduce en ladrones de ganado) frente a los Dodgers de Brooklyn. El encuentro, efectuado en el Washington Park,  terminó 11-3 a favor de los Estibadores.

Young lanzó 6.1 innings (seis entradas y un tercio), aceptó 11 hits, 11 carreras, dio un pasaporte y abanicó a tres rivales. Perdió su compromiso número 315 de su palmarés, pero ya su legado, extraordinario por demás, estaba cimentado en el libro de oro de las mayores. Al bate se fue de 2-1, con una carrera producida.

Otros detalles

Los árbitros del compromiso sólo fueron dos, porque en esa época no había todo el aparataje que existe hoy en día, ni el béisbol era la industria que conocemos en la actualidad, que mueve millones de dólares por cada jornada. Los “hombres de azul” fueron Bill Brennan, detrás del plato, y  Garnet Bush en la inicial. Ese compromiso duró una hora y 47 minutos (1:47), a pesar de las 14 carreras anotadas y los 9 innings jugados.

Por los Dodgers, en ese compromiso, uno destacado a la ofensiva resultó el jardinero derecho Bob Coulson, quien a pesar de haberse ido de 4-1, remolcó una carrera y anotó otra, pero se robó dos bases. Como no existen mayores detalles del compromiso, esta curiosidad se debió dar solo por dos vías: O se robó la tercera y el home, aspecto que es muy probable, o entre los tres turnos que falló uno incluye que haya quedado quieto por uno de los cuatro errores de la defensiva de Boston, y que allí se haya estafado otra base. De hecho, sumó su estafada número 32 de la campaña.

Los rivales que duplicaron al bate por los ganadores fueron el LF Jud Daley (5-2, con dos anotadas y dos empujadas), el camarero John Hummel (4-2 con par de remolques y pisó el plato dos veces) y el torpedero Bert Tooley (de 4-2 con dos anotadas y una impulsada).

Por Boston destacó el jardinero izquierdo Jay Kirke, quien bateó de 4-2 y terminó la temporada con .360 de promedio.

En líneas generales este fue el juego de despedida de Cy Young, de quien se podrían escribir artículos cada semana, sin aburrir, causando mucho asombro, y por un largo periodo de tiempo, porque simplemente lo que hizo en los diamantes de béisbol fueron hechos increíbles.

Por ello este legendario pícher  fue exaltado al Salón de la Fama, en Cooperstown, en 1937, y fue inducido en 1939. Cy Young falleció el 4 de noviembre de 1955 y sus restos fueron llevados al Cementerio de Peoli, en Ohio.

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